Cárcel Modelo de Barcelona

Cárcel Modelo de Barcelona

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La cárcel Modelo de Barcelona fue proyectada basándose en las ideas del panóptico de Jeremy Bentham (1787) que proponía una planta radial con una cúpula central desde donde el guardián podía controlar los pasillos de las celdas, pero los prisioneros no podían saber si estaban siendo observados. La teoría del filosofo británico introdujo en aquella época el concepto de dictadura de la mirada (Focault, Discipline and Punish, 1975), ya que su idea principal era crear la sensación de vigilancia constante de los encarcelados, lo que fomentaría el control y la disciplina de los mismos.

Modelo barcelona cárcel

©Filippo Poli

La prisión Celular, su primer nombre, fue inaugurada en 1904, tras 16 años de construcción y fue idealizada llegando a ser llamada Modelo porque debía servir de ejemplo para la nueva reforma penitenciaria emprendida en esos años en España. El aspecto de cambio e higiene que permeaban este espacio urbano de reclusión, bajo el lema “In severitate humanitas”, ponía de manifiesto una nueva concepción de penitenciaria para la sociedad burguesa de la época.

La cárcel proyectada para 647 presos, pronto sufre su primer motín en 1906, que se volverá una situación recurrente en su historia a causa de la sobre capacidad. Un sistema rígido inserido en un entorno orgánico, hizo con que la evolución de la Modelo estuviese vinculada con los cambios sociales, pero no había sido planeada para tal fin.

Modelo barcelona cárcel

©Filippo Poli

Su población ha cambiado según los regímenes políticos: durante la Guerra Civil fue centro de internamiento de presos políticos; mientras en la dictadura militar también hospedó a figuras importantes de la vida social, cultural e incluso religiosa, sirviendo de ejemplo de la vigilancia del totalitarismo de Franco. Cuando fue edificada surgió en los limites de la ciudad, luego los edificios la rodearon y surgieron los problemas: en el año 1983 un francotirador mató a un gánster francés con dos disparos efectuados desde la azotea de unas de las casas de enfrente.

Desde los pisos más altos de los edificios circundantes, los familiares podían comunicar con los presos durante la hora de aire y tiraban de todo en los patios de la prisión. Se instalaron unas grandes redes metálicas para “filtrar” los objetos y enjaular aún más los presos. Pero la droga seguía entrando: la metían en una bolsita de té con un cubito de hielo en el hilo, la tiraban a la valla y cuando se deshacía el hielo caía la bolsita dentro de la cárcel.

Modelo barcelona cárcel

©Filippo Poli

He tenido la oportunidad de entrar en sus entrañas pocos días después que el último preso fuese trasladado: aún podía sentir la peste del sufrimiento de la reclusión. Parecía escuchar los ruidos de las puertas metálicas que se cerraban dejando atrás una vida. En las celdas colgaban páginas de revistas con los futbolistas del momento, grafitis de amor, violencia y desesperación. Me faltaba el aire y mis pies se pegaban a la suciedad de la historia de este lugar. He fotografiado todo lo que he podido, el panóptico, las celdas, los espacios comunes, los patios y pequeños detalles de las vidas que han pasado por aquí: rastros para recordar que significa vivir sin libertad.

Modelo barcelona cárcel

©Filippo Poli

Modelo barcelona cárcel

©Filippo Poli

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©Filippo Poli